El Real Club Náutico de Gran Canaria estudia las fórmulas para evitar el fin de su concesión que finaliza en 2028 sin posibilidad de prórroga.

El Real Club Náutico Gran Canaria medita la forma de evitar el fin de la concesión de uso de sus instalaciones, que finaliza en el próximo año 2028 y no tiene posibilidad de prórroga. Entre las posibles soluciones no se descarta recurrir a la vía judicial.

Cabe recordar que el Náutico deberá devolver la concesión al Puerto y, pese a tener la posibilidad de volver a optar a la misma, el aumento de las tasas que debería abonar situaría al Club en un escenario inviable a nivel económico.

Esta situación se produce después de que Puertos del Estado haya acordado desestimar la petición del Náutico de ampliar el plazo de la concesión, circunstancia que causaría un grave perjuicio a la ciudad ante la imposibilidad de renovar la concesión.

El R.C.N. Gran Canaria cuenta en la actualidad con más de 6.000 socios numerarios y sus correspondientes familias, que representan una población estimada de 20.000 personas que se verían afectadas de forma directa. La afluencia a sus instalaciones por parte de los socios e invitados supera diariamente las 1.000 personas y las actividades educativas, deportivas, culturales y sociales dan vida al día a día de la isla.

Tanto es así que el alcalde de Las Palmas, Augusto Hidalgo, ha tomado cartas en el asunto y se ha ofrecido a colaborar con el Club Náutico para encontrar una solución al problema, consciente del perjuicio que supondría para la ciudad el fin de la concesión. Hidalgo destaca la historia del Club y está muy interesado en arreglar la situación.

Desde el consistorio se está sopesando la compra de los terrenos y una posterior cesión al Club Náutico y desde la Autoridad Portuaria no se descarta la venta pero se muestran inflexibles ante una posibilidad de prórroga de la concesión. Esta problemática afecta a numerosos clubes españoles en la actualidad.

El fin de las concesiones repercute en miles de usuarios y corta de raíz la labor formativa a través del deporte y el fomento de la cultura que realizan los Clubes Náuticos, que son en su mayoría, entidades sin ánimo de lucro que aportan valores de toda índole a la sociedad. La situación del R.C.N. de Gran Canaria no es ajena a la de otros Clubes españoles.

Un caso similar es el que vivió en su día el Club Metropole, también ubicado en una concesión portuaria. En Baleares, el C.N. Ibiza y el R.C.N. de Palma son entidades que también han visto peligrar su concesión.