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Los varaderos tienen una actividad frenética de ‘ITV’, con embarcaciones que van desde un yate de propiedad rusa a chárters de Baleares o barcos humanitarios internacionales

Poner a punto un barco para el verano tiene lista de espera en Castellón, de hasta mes y medio, con una actividad frenética en los varaderos que dan servicio no solo a particulares de la provincia sino también a extranjeros y a clientes de otros puertos base.

Es el caso del Real Club Náutico de Castelló –con charters de Baleares en hibernaje en la capital de la Plana, donde se les pondrá a punto–. O en la Marina Burriananova, cuyo servicio técnico recibe incluso barcos de extranjeros –como alguno ruso– procedentes de la de València, «donde no tienen varadero propio». O también el Club Náutic de Vinaròs, con clientes madrileños y aragoneses con flota amarrada con la que prevén navegar por ocio este verano y que ya están llamando para pedir ponerla a punto, aunque hasta ahora ni siquiera han podido desplazarse a la zona, por el cierre perimetral.

Gestores de clubs náuticos, marinas y varaderos constatan puse un alza de la demanda de ITV de embarcaciones de recreo y otras comerciales de más eslora, con una ocupación de amarres que ronda el 75%, y planes de expansión para aprovechar la demanda «escandalosa» de puesta a punto de cara a este verano, que recobra niveles de hace dos, previos a la situación anómala por el covid-19. [Ampliar noticia en elperiodicomediterraneo.com]

Las pequeñas embarcaciones de recreo suponen el 83% de la náutica en España y son los botes que abundan en los puertos

Hablar de náutica evoca a ese ocio o deporte elitista al alcance de muy pocos, pero en los puertos deportivos de la mayoría de las ciudades colindantes al mar son los pequeños botes de hasta 8 metros de eslora los que abundan. Viejos, nuevos, de segunda mano o de primera adquisición hay una variedad infinita allá por donde uno echa la vista. En Cantabria los principales puertos deportivos como ‘Marina de Santander’ ubicado en el Puerto de Raos o incluso el paseo marítimo de Santander están repletos de pequeñas embarcaciones.

Hoy en día, en plena vorágine pandémica son muchos los que buscan una alternativa de ocio seguro que salvaguarde nuestro tiempo libre independientemente de las restricciones que nos impongan. Apenas hay atraques libres en los puertos y eso no siempre está ligado a un auge masivo de la venta de embarcaciones sino a que muchos usuarios de antes tenían una embarcación en otro puerto de otra ciudad distinta a su lugar de residencia habitual y han decidido atracar su ocio seguro en puerto cercano. [Ampliar noticia en rtve.es]